Hablar de cultura de inocuidad ya no es una conversación reservada a especialistas técnicos.
Es una discusión sobre responsabilidad, competitividad y, en última instancia, sobre el derecho de las personas a acceder a alimentos seguros, un tema que atraviesa toda la cadena de valor de la industria alimentaria, desde la producción hasta el punto de venta.
La inocuidad y las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) son fundamentales en Abadi Distribución de Alimentos para garantizar la seguridad de sus productos.
La empresa aplica protocolos rigurosos de higiene, control de plagas, y salud del personal para evitar la contaminación cruzada en todas sus operaciones.
Cultura positiva de inocuidad
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 600 millones de personas enferman cada año por consumir alimentos contaminados y cerca de 420,000 mueren por esta causa.
Esto además genera pérdidas cercanas a 110,000 millones de dólares anuales en productividad y gastos médicos en países de ingresos bajos y medianos.
Esta cifra confirma que la inocuidad alimentaria no es un asunto meramente regulatorio, sino un determinante directo de salud pública y desarrollo económico.
El principal desafío radica en que cumplir formalmente con una norma no garantiza una cultura sólida de inocuidad.
Esta se revela precisamente bajo presión: cuando falta personal, un equipo falla o una orden urgente pone en riesgo la disposición a detener una línea de producción.
Sin supervisión real y aprendizaje organizacional, la capacitación puede convertirse en un simple trámite documental.
Frente a esto, marcos como el Codex Alimentarius reconocen la importancia de una cultura positiva de inocuidad, vinculando la responsabilidad de todos los actores de la cadena alimentaria con la producción de alimentos seguros, más allá del cumplimiento técnico de cualquier norma nacional específica.
En ese sentido, Abadi invierte en formar esa convicción operacional en su personal para fortalecer no solo su cumplimiento normativo, sino la confianza de quienes consumen sus productos todos los días.




